viernes, 17 de mayo de 2013

Focos entre el ahorro y la salud

¿Peligro para la salud o falta de información? Es la pregunta que gira en torno a la utilización de los focos ahorradores.

Las dudas respecto a estos productos surgieron hace pocos meses, tras conocerse los resultados de los estudios de la Universidad de Haifa (Israel), National Geophysical Data Center en Boulder (EEUU) y el Instituto Científico Tecnológico para el Estudio de la contaminación lumínica (Italia), sobre el impacto de los diferentes tipos de bombillas sobre el sistema neurológico. Pues, se descubrió que la luz blanca artificial, generada por los focos ahorradores, suprime la producción de la melatonina en el cerebro, lo que podría causar graves problemas, pues se trata de la hormona que regula el reloj biológico, afecta el sistema inmunológico y previene el desarrollo de tumores.

Esta disminución sería provocada por la presencia de mercurio dentro de estas bombillas.

El neurocirujano y presidente de la Sociedad Científica Departamental de Neurocirugía, Gustavo Jemio, explicó que los riesgos no son tan altos, pues las cantidades de este químico no son tan altas como para provocar daños severos en el humano.

“El mercurio puede provocar una encefalopatía que son unas alteraciones que empiezan con un estado confuso, delirante y dependiendo la ingesta pueden provocar alteraciones renales”, dijo.

Aclaró que estos casos no son frecuentes porque “como se rompe (el foco ahorrador) y está lleno de vidrios, algunas personas evitan tocar aquel polvo y lo limpian”. Dijo que los focos tienen concentraciones mínimas (de mercurio) y están hechos de tal manera que se rompen, pero quedan los tubitos que impiden que se expanda el polvo”.

Algunas recomendaciones

Internacionalmente se recomienda que en caso de que un foco ahorrador se rompa se abran todas las ventanas de la casa, pues explican que debido a que el gas de mercurio es inodoro e incoloro, las personas lo pueden respirar sin darse cuenta, e inhalarlo puede tener efectos perjudiciales en los sistemas nervioso, digestivo, respiratorio e inmunitario y en los riñones.

Además puede provocar daños pulmonares, según se explica en un documento elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A pesar de ello, Jemio aclaró que para que una persona se intoxique con mercurio se necesitan grandes concentraciones, razón por la que considera que más se trata de un caso de mala propaganda.

De todas maneras se recomienda manipular con precaución los focos ahorradores, cuando estos se dañan y hay que desecharlos.

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